Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente vincula la contaminación del aire con mayor riesgo de depresión y ansiedad.
La exposición prolongada a partículas en suspensión y dióxido de nitrógeno aumenta la prevalencia de trastornos mentales, según el estudio que también alerta sobre picos de contaminación y ruido ambiental que agravan esquizofrenia e incrementan la ansiedad.
Los expertos destacan la fuerte relación entre contaminantes atmosféricos, acústicos y químicos con problemas de salud mental, aunque llaman a más investigaciones para confirmar la causalidad.