En 2025, el sector porcino faenó 8,5 millones de animales (+2,5%) y produjo más de 800.000 toneladas de carne (+3%), impulsado exclusivamente por el consumo interno que creció cerca del 9% hasta 19 kilos per cápita, superando al bovino (+3%) y ave (+6%), pese al reacomodamiento económico del país.
Preocupan las importaciones que saltaron 136% a 153.000 toneladas, el mayor volumen en 10 años, y las exportaciones que cayeron 15% a menos de 13.000 toneladas, dejando el 98% de la producción volcada al mercado interno.
El consumo interno está amenazado por las altas importaciones y la falta de exportaciones que descomprimen. El sector bovino está en meseta decreciente y el ave estabilizado, por lo que el porcino depende de cómo se mueva el bovino para ganar espacio.
Para el 2026 y la próxima década, el sector debe recalcular su futuro enfocándose en exportaciones de 200.000 a 300.000 toneladas, idealmente un 30% de la producción, ya que hoy solo crece por el mercado interno volátil.