Argentina ocupa el segundo lugar mundial en caída de la producción industrial según relevamiento de más de 50 países, solo detrás de Hungría, mientras vecinos como Brasil crecen 3,5% y Chile 5,2%.
Los empresarios industriales atribuyen la desindustrialización a la caída del consumo, costos en dólares imposibles de sostener y apertura de importaciones que traen productos más baratos. En los últimos dos años cerraron más de 2.400 industrias medianas y grandes.
Más de 70.000 personas perdieron sus puestos de trabajo en ese período, y el resto de la industria opera al 57,9% de capacidad instalada o menos, dejando al país en alerta máxima.