El conductor arremetió contra el discurso de Javier Milei en el Congreso, reprochándole su falta de sustento, el tono machirulo al boludear a la vicepresidenta y la imagen de su hermana Karina como primera dama queriéndose llevar todo por delante. Insistió en que el gobierno es de los argentinos, no de los Milei, y que Milei debe ser correcto como político.
Defendió que Milei critique a una oposición destrozada llena de payasos, malheridos kirchneristas encubridores y comunistas ridículos con solo el 3%, pero lo acusó de calentarse con gritos ante un Parlamento fácil de domar, pudiendo haberlos hecho quedar como renacuajos con altura y don de gente. Reprochó la duración eterna del discurso, durante la cual se iba y volvía del canal.
Criticó al oficialismo por gritar 'presidente, presidente' como tribu primitiva, recordando que esos mismos se callaban como cachorros ante los Kirchner y no denunciaron robos como el de Néstor Kirchner con 600 millones. Cuestionó apodos como 'chilindrina' para Myriam Bregman, diciendo que queda feo para un presidente, y mencionó la ausencia de Santiago Caputo por internas con Karina Milei.
Reclamó resultados concretos en vez de puteadas, destacando subas de carne, jubilados sin plata, hambre en la calle y cierres de pymes y bolines. Aunque lo votó y lo votaría de nuevo, lo advirtió de no dejarse llevar por genuflexos, recordando insultos de Milei como 'renacuajos', 'idiotas' y 'manga de delincuentes' contra la oposición.
Reprodujo partes del discurso de Milei atacando a Nicolás del Caño, llamando 'robo' a la justicia social y burlándose de la Chilindrina Trotska, mientras el conductor ironizó sobre la Guardia Revolucionaria iraní y un tipo buscado por la AMIA.