El conductor criticó el discurso de Javier Milei por carecer de sustento, molestándose por la imagen de su hermana como primera dama y por boludear a la vicepresidenta de forma machirula, insistiendo en que los políticos deben ser correctos.
Defendió que Milei critique a una oposición destrozada llena de payasos, malheridos, encubridores kirchneristas y comunistas ridículos con 3%, pero reprochó que se calienta con sus gritos en un Congreso fácil.
Recordó aplaudir a Doman en Martín Fierro pese a diferencias, y cuestionó si Milei dejó de ser el muchachito que hablaba de tantra y yoga para caerle bien a Dorne con ocio y alcahuetería.