Javier Milei dio un discurso inaugural de sesiones ordinarias donde puso en su lugar a los kirchneristas gritones e insultadores, relatando el infierno económico heredado y proyectando un futuro con valores morales centrados en la vida, libertad y propiedad del individuo.
Panelistas destacan que Milei domó a los "zurdos empobrecedores" como en una doma de Jesús María, respondiendo a patoteros del kirchnerismo que lo tildaban de "cachorro delincuente" y otros insultos fuera de cámara.
Critican duramente a la vicepresidenta Victoria Villarruel por estar "fuera de lugar" dos años, apostar al fracaso del gobierno, ofrecerse a la oposición para quebrar el programa económico y abrir el Senado contra el Ejecutivo, transformándola en una alternativa opositora o incluso golpista.
El presidente la marginó del proceso decisional al no participar en políticas gubernamentales, confirmando que no forma parte real del gobierno pese a su posición en la línea sucesoria.
El mensaje central es humanista y moral, priorizando al individuo sobre el Estado colectivista asfixiante.