Javier Milei abrió las sesiones ordinarias del Congreso con un discurso de 100 minutos que no incluyó grandes anuncios ni puntos de inflexión, pero confirmó su posición fortalecida tras éxitos económicos y electorales, con una oposición inexistente y un kirchnerismo cada vez más débil.
El presidente se mostró seguro y cómodo, sin miedo al ridículo ni a la agresividad de panelista, provocando verbalmente a la oposición kirchnerista, a la que acusó de golpista y escabiosa, reinterpretando la volatilidad pasada como intentos de golpe en lugar de errores propios del gobierno.
Panelistas destacan que Milei ratifica su componente antisistema frente a un kirchnerismo sin líderes ni heredero, con Cristina Fernández de Kirchner presa y causas graves pendientes, Máximo Kirchner sin capacidad electoral y figuras como Axel Kicillof enfrentadas a la policía.
Claudio Tapia, presidente de la AFA, emergió como el único opositor con músculo al tuitear un minuto antes del discurso, dominando la agenda y mostrando poder más allá del fútbol, en un contexto de gobernadores negociando con el gobierno.
La oposición apuesta a que el programa económico de Milei explote, pero ante estabilidad y posible crecimiento moderado del 2-3.5% este año, con inflación bajando, La Libertad Avanza consolida chances de reelección en 2027 frente a un rival desgastado, mientras el gobierno prefiere confrontarlo para posicionarse como futuro contra pasado.