Javier Milei abrió sesiones ordinarias en el Congreso con un discurso disruptivo y políticamente incorrecto, dejando de lado eufemismos para confrontar a la oposición kirchnerista, a la que llamó "cucas", chorros, delincuentes proclives a la corrupción y asesinos por el memorándum con Irán y el caso Nisman.
El presidente enrostró el pasado opositor, reviviendo la grieta entre ellos y nosotros, y destacó logros como reformas laboral y penal juvenil, además de un paquete semanal de reformas por ministerios. Mencionó dos años de gobierno con avances económicos.
Durante el ingreso, Milei mantuvo distancia marcada con Carina Milley y Villarroel, en un episodio de empujón sutil captado por cámaras. Se refirió a Miriam Bremann como la chilindrina trosca y tuvo entrecruces con opositores.