El presidente Javier Milei inauguró el año legislativo con un discurso interrumpido constantemente por gritos de la oposición, al que respondió directamente en múltiples ocasiones, generando un ambiente de alta confrontación en el Congreso.
Panelistas destacaron que Milei planeó las respuestas para contrarrestar cada mención opositora, enfocándose en atacar al kirchnerismo en lugar de hablarle a los argentinos sobre logros de gestión o un futuro esperanzador. El griterío fue inusual, erosionando la imagen del Congreso como contrapoder.
Se repasaron momentos clave como la llegada de Milei recibido por Victoria Villarruel y Karina Milei, con humor en referencia a un "VAR" para decidir posiciones. Invitados como jueces de la Corte Suprema y embajadores quedaron atónitos, salvo el de Estados Unidos que aplaudió menciones a Donald Trump.
Germán Martínez confrontó directamente desde el estrado, mientras algunos opositores como Alejandra Vigo abandonaron el recinto por el tono agresivo. El análisis critica la falta de empatía con la situación económica y la priorización de la confrontación sobre propuestas concretas.
Milei delineó un modelo económico primarizado, criticando la industria ineficiente y empresarios, promoviendo explotación minera en la cordillera para generar empleo.