Israel y Estados Unidos atacaron Irán con drones y misiles causando al menos 40 muertos, incluyendo al líder supremo Ali Khamenei, el ministro de Defensa y el jefe de las Fuerzas Armadas, en uno de los momentos más fuertes del año con imágenes terribles.
El Mossad confirmó primero la muerte de Khamenei, luego el régimen iraní la admitió, generando lamentos del gobierno pero posibles festejos cautos en Irán y abiertos en Estados Unidos, donde el príncipe heredero exiliado arenga al bombardeo.
Los ataques impactaron residencias de altos mandos pese a búnkers y cadenas de sucesión preparadas por Irán, mostrando inteligencia precisa de CIA y Mossad similar a operaciones pasadas, con el objetivo de descabezar al régimen sin guerra prolongada.
Irán contraatacó con drones y misiles en Qatar, Dubái y Bahréin, impactando el hotel de 7 estrellas en Dubái y otro en Bahréin donde se alojaban jefes militares estadounidenses, además de una base aérea en Teherán con escuela donde murieron 118 niños.
Los panelistas destacan la precisión estratégica de los bombardeos en múltiples ciudades iraníes y la respuesta iraní como crímenes de guerra en hoteles con civiles.