En el tercer día de guerra en Oriente Medio, Estados Unidos e Israel atacaron la sede central de la Marina de Irán, hundiéndo nueve barcos y matando a 48 miembros de la cúpula gubernamental, incluyendo al líder supremo Ali Khamenei.
Irán resiste para desgastar a Donald Trump y dañar a Israel, provocando bajas estadounidenses y presión política interna en año electoral. El régimen teocrático busca maximizar víctimas para negociar supervivencia.
La muerte de Khamenei sacudió Teherán sin señales de apertura ni reorganización opositora interna, ya que líderes están exiliados por riesgo de asesinato.