Estados Unidos e Israel atacaron objetivos en Irán, incluyendo el asesinato de Ali Khamenei, en respuesta a tensiones regionales, con impactos en varios países.
Irán designó como nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica a Amad Baidi, acusado por su rol en el atentado a la AMIA como comandante de las fuerzas Quds entre 1989 y 1998.
El atentado a la AMIA fue uno de los más cruentos contra la comunidad judía y argentina en Buenos Aires.
Los ataques generaron inestabilidad en la región, afectando eventos deportivos cercanos.