Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto masivo contra instalaciones clave en Teherán, incluyendo la residencia del líder supremo Ali Khamenei, quien habría sido eliminado junto a uno de sus hijos, potencial heredero. El bombardeo, iniciado al mediodía, utilizó la mayor fuerza naval estadounidense desde la Guerra del Golfo y bombas precisas similares a las empleadas contra Hassan Nasrallah de Hezbollah.
Los medios iraníes progubernamentales guardan un silencio elocuente ante la noticia de la posible muerte del máximo líder de la República Islámica, un golpe devastador para la moral del régimen teocrático. Imágenes satelitales muestran humo y destrozos en la casa de Khamenei tras el impacto de al menos 30 bombas en un ataque quirúrgico.
Ali Al-Ajani, designado por Khamenei como sucesor, emerge como figura clave si se confirma la eliminación, superando en importancia incluso al presidente Pezeshkian. El panel especula sobre mandos inferiores también buscados en la operación.
En conferencia de prensa, el presidente israelí Benjamin Netanyahu se refirió al evento, con fragmentos de su discurso destacando la historia de Estados Unidos y cuestionando acciones pasadas, mientras el programa reproduce imágenes y análisis del impacto.