Estados Unidos e Israel ejecutaron un ataque conjunto masivo contra instalaciones en Teherán, apuntando a objetivos políticos como el líder supremo Ali Khamenei y el presidente Pezeshkian, mientras Washington se enfocó en sitios militares. La escalada, iniciada al mediodía, involucró la mayor fuerza naval estadounidense desde la Guerra del Golfo y bombardeos inéditos en la historia de Israel.
El régimen iraní, una teocracia liderada por Khamenei de 86 años, mantiene represión moral con la Guardia Revolucionaria, Al-Quds y Policía de la Moral, pese a avances de mujeres en sociedad. Israel ve en Irán una amenaza existencial por su apoyo a proxies terroristas como Hamas y Hezbollah. Panelistas destacan que la caída del régimen sería una victoria enorme para EE.UU. e Israel.
Benjamin Netanyahu y Donald Trump, aliados cercanos, planificaron esta ofensiva con superioridad militar infinita. Hay muchos muertos y preocupación por la sucesión en Irán, con militares leales al régimen, aunque Irán retiene capacidad de daño con misiles disparados.
Expertos advierten no ilusionarse con democracia liberal post-régimen, recordando fracasos como en Irak o el autoritario reinado de los Pahlavi previo a 1979 con Khomeini. El mundo observa si cae el régimen teocrático y qué responde Irán en las próximas horas.