Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto masivo contra instalaciones clave en Teherán, incluyendo la residencia del líder supremo Ali Khamenei, quien resultó eliminado junto a uno de sus hijos potencial heredero. El bombardeo usó la mayor fuerza naval estadounidense desde la Guerra del Golfo y bombas precisas como las de Hassan Nasrallah de Hezbollah.
Panelistas destacan que esta acción recompone la imagen de Benjamin Netanyahu, cuestionada tras el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023. Netanyahu se muestra como líder fuerte que elimina cúpulas de Hezbollah y responde a la amenaza existencial de Irán, que niega el derecho de Israel a existir y busca armas nucleares.
Las encuestas revelan un 76% de apoyo israelí a atacar Irán por el terror potencial que representa. El primer ministro cuenta con respaldo popular mayoritario, fortalecido por el socio en la Casa Blanca, en un momento de "ahora o nunca" contra la amenaza eterna iraní.
Internamente, pese a controversias con sectores ortodoxos, Netanyahu queda posicionado como figura decidida. Panelistas coinciden en que alguien tenía que hacer este trabajo impopular para la seguridad de Israel.