Autoridades israelíes declararon muerto al líder supremo iraní Ali Khamenei, contradiciendo las versiones oficiales de Teherán que afirman su supervivencia tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.
El presidente Donald Trump confirmó la muerte desde Truth Social, calificando el operativo como un gran éxito para aniquilar misiles y nucleares iraníes, e instó a los iraníes a tomar el control de su gobierno, anunciando bombardeos por semanas.
Benjamin Netanyahu indicó señales de muerte de Khamenei en su complejo destruido y prometió continuar ataques contra objetivos iraníes; medios iraníes muestran destrucción en Teherán con humo sobre el complejo del líder.
Desde Washington, José Díaz Briseño reportó 900 misiles y drones lanzados por EE.UU., con descontento en Guardia Revolucionaria y policía iraní; en Tel Aviv, Maya Siminovich detalló bombardeos iraníes todo el día en respuesta, con sirenas activas y ataques a bases EE.UU. en la región.
Tras muerte de Khamenei en la Operación Furia Épica, Irán había declarado 40 días de luto y un triunvirato transitorio con Masoud Pezeshkian, Gholam-Hossein Mohseni Ejei y Alireza Arafi, pero tensiones escalan con amenazas mutuas.