La marcha contra la reforma laboral del gobierno de Javier Milei se intensifica frente al Congreso con testimonios desgarradores de trabajadores tercerizados, jubilados y vendedores ambulantes que denuncian sueldos por debajo de la canasta familiar, pluriempleo forzoso, retiros voluntarios masivos en empresas como FATE, ILVA, Lutramax, FASTER, Telecom y ARSAT, y un aumento de la precariedad impulsado por paritarias a la baja y convenios precarios como UOCRA y comercio.
Docentes, personal de salud y jubilados como Marcelo y Victoria apoyan la protesta semanal contra la reforma, relatando que el hambre genera delincuencia y que nada bueno sale en ayuno, mientras un vendedor de Claypole acusa a la ignorancia electoral de permitir que políticos sin experiencia llenen sus bolsillos, comparando la situación con la de Estados Unidos.
Manifestantes expresan temor a la represión policial masiva y a perder el trabajo por participar, recordando casos como el de Pablo Grillo, y critican la traición al voto popular por senadores y gobernadores que aprueban medidas neoliberales disfrazadas de modernización, evocando los 90 con Menem.
En el Senado, se estima que a las 17 horas votarán el régimen penal juvenil bajando la imputabilidad a 14 años, seguido del debate laboral que saldría como en Diputados según el poroteo, mientras organizaciones sindicales se retiran de Plaza de Mayo por temor a disturbios con encapuchados, y se reportan marchas en Mendoza, Córdoba y Mar del Plata.
Desde Avenida Entre Ríos, reporteros observan división entre sindicatos que marchan al Obelisco y grupos como Polo Obrero, Partido Obrero y EMTR que quedan en Rivadavia, con policía desplegada, hidrantes y arrojo de botellas por encapuchados cerca del vallado.