La marcha contra la reforma laboral del gobierno de Javier Milei continúa frente al Congreso con testimonios desgarradores de trabajadores que relatan sueldos insuficientes, deudas abrumadoras, pluriempleo y despidos masivos en empresas como FATE, ILVA, Lutramax, FASTER, Telecom y ARSAT, mientras la policía se despliega cerca del vallado y se reporta la detención del trabajador Híctor Otoboni.
Docentes como Nicolás, Raquel y la jubilada Victoria describen cómo no llegan a fin de mes, piden préstamos, usan adelantos de haberes y ven alumnos llegar sin comer o abandonar estudios para trabajar, atribuyendo el desastre económico al modelo neoliberal que precariza la vida familiar y pedagógica, con escuelas en ruinas y comedores desfinanciados.
Trabajadores de telecomunicaciones como Florencia y otros de Movistar y Telefónica denuncian suspensiones, vaciamiento de ARSAT, polifunción, retiros voluntarios forzados superando los 8.000 casos, salarios por debajo de la canasta familiar y tercerizaciones crecientes que aumentan la precariedad, criticando la reforma como esclavizante que liquida la jornada de 8 horas y desorganiza la vida de madres y familias.
Panelistas y manifestantes como Mercedes de Villota del Frente de Izquierda exigen a la CGT derrotar la ley mediante movilización real, acusan a senadores PRO, UCR y peronistas de traicionar el mandato popular al votar en contra de los derechos laborales, y comparan la situación con crisis pasadas de los 90 y 2001, prometiendo resistencia organizada pese a la aparente aprobación inminente.
Otros como Marcelo y personal de salud reiteran que el hambre genera delincuencia y que nada bueno surge en medio de la miseria, con columnas de jubilados, aceiteros, ATE y sindicatos combativos sumándose pacíficamente cerca del operativo policial en calles Mitre, Rodríguez Peña y Avenida Entre Ríos.