En la Plaza del Congreso persiste una tensa calma después de que la marcha contra la reforma laboral se disolviera, dejando solo unos 20 a 30 manifestantes mezclados con periodistas, insultando a la policía desde el vallado.
La policía apagó un fuego en las vallas y replegó a los agentes 50 metros, mientras los restantes manifestantes arrojan objetos esporádicamente sin mayor peligro, ya que se retiraron tachos de basura y escombros.
Paula Bernini reporta que no quedan columnas organizadas ni banderas de partidos políticos; solo individuos aislados provocan a la policía con gritos de "cobardes" y "esclavos", sin que los agentes reaccionen.
La plaza y avenidas como Rivadavia, Entre Ríos, Hipólito Yrigoyen, Avenida de Mayo y 9 de Julio están vacías, con grupos pequeños caminando dispersos y portando banderas argentinas o carteles autoconvocados.
Los reporteros destacan que estos últimos no representan a nadie y buscan provocación por insulto constante, en un escenario de baja concurrencia a esta hora.