El presidente ucraniano Volodímir Zelensky denunció una nueva oleada de ataques rusos contra infraestructura crítica y edificios residenciales con cerca de 40 misiles y más de 400 drones, causando destrucción en ocho provincias, daños en viviendas, decenas de heridos y afectaciones en instalaciones de gas en Poltava y subestaciones eléctricas en Kiev, Chernihiv, Zaporiyia, Kharkiv y Kropyvnytskyi.
Los bombardeos ocurrieron en medio de negociaciones estancadas, mientras la gente sigue muriendo por intereses ajenos, según comentaron los conductores.
El asesor presidencial ruso y jefe negociador Vladimir Medinsky anunció vía Telegram un canje de cadáveres de mil soldados ucranianos por 38 rusos, similar al de enero donde Rusia entregó mil ucranianos por 38 propios y en octubre por 31.
Expertos explican la proporción por el avance ruso en el frente, que impide a ucranianos recuperar sus caídos.