Rusia lanzó un nuevo ataque masivo contra Ucrania en su invasión ilegal, utilizando 500 drones de fabricación iraní tipo Shahed y 30 misiles, impactando en cinco puntos: norte, sur, este, oeste y centro.
El 80% de los proyectiles fue derribado por sistemas antimisiles Patriot estadounidenses suministrados a Ucrania, pero los que penetraron causaron daños graves con cinco muertos, decenas de desaparecidos y 23 heridos, incluyendo seis niños.
Paralelamente, ucranianos y rusos intercambian mil cuerpos de soldados muertos de cada bando, con seis mil previstos para la próxima semana. No hay negociaciones a la vista; Trump debe presionar más a Rusia según analistas, mientras la UE y OTAN refuerzan a Ucrania, que promete seguir peleando.
El Kremlin advierte que hay guerra para rato y los ucranianos no ceden terreno.