La estafadora conocida como Yanni engañó a familiares, amigos y vecinos haciéndose pasar por azafata y fingiendo enfermedades graves para pedir dinero, sumando estafas por más de 20.000 dólares.
Se presentó como empresaria exigente o como enferma necesitada según la víctima, vendiendo pasajes falsos y manipulando entornos cercanos.
Eugenia, su supuesta mejor amiga, relató que la contrató como recepcionista en su local de depilación definitiva hace tres años; Yanni tomó control del negocio, subdeclaró ventas, contrató personal sin pagar y embolsó recaudaciones mediante contabilidad paralela.
Las empleadas reales fueron amenazadas y obligadas a transferir sueldos vía alias alegando embargo de Eugenia; alertó en 2023 pero nadie creyó por su buena imagen social, y luego estafó a todo su círculo con múltiples modalidades.