Un policía mató a tiros a un delincuente de 14 años que intentaba robarle en Lanús, cerca de Monte Chingolo; los otros tres cómplices huyeron y el agente quedó en libertad por legítima defensa.
En redes, amigos lo despidieron como héroe en un funeral tumbero, con motos, disparos al aire y posts emotivos llamándolo "hermanito" pese a su elección delictiva.
Era jugador de fútbol con posible futuro, pero la delincuencia prevaleció; el panel criticó la cultura de glorificar ladrones.