Delincuentes intentaron estafar a un comercio en Canning con una compra falsa de bebidas alcohólicas por 2.200.000 pesos, usando una aplicación trucha que simulaba una transferencia bancaria. Cargaron cajas de champagne, whisky azul de 400.000 pesos y vinos franceses caros en Gento Cabral al 2000.
El comprador fingió hacer la transferencia mientras el chofer cargaba las cajas en el auto. La cajera Romina, alertada por estafas similares previas, no confió en la app falsa y esperó la confirmación real en su cuenta bancaria.
Romina contó que el estafador la distraía con chistes y pedidos de descuento mientras cargaban las mercaderías. Aunque parecía un cliente confiable de plata, ella retuvo las cajas y salió a verificar, pero los ladrones huyeron con todo cargado al ver que no caía en la trampa.
Romina reveló que su jefe la había advertido sobre estas maniobras y que el ladrón ya había estafado en cinco negocios más de la zona. Los conductores elogiaron su reacción correcta, pero lamentaron que la estafa derivara en robo directo porque las bebidas ya estaban en el auto.
Los periodistas destacaron la habilidad de los estafadores y cómo las víctimas se sienten culpables, aunque no lo son, ya que estos delincuentes son extremadamente astutos y estos hechos ocurren con frecuencia.