Venezuela necesita urgentemente ayuda internacional para la reconstrucción tras los devastadores terremotos, estimadas entre 20 mil y 40 mil millones de dólares, con proyecciones de hasta 100 mil millones a largo plazo.
El país, considerado un "estado fallido" por su fragilidad institucional, requiere capital humano y recursos materiales externos para reactivar su aparato productivo y generar empleo.
La reciente apertura con Estados Unidos, iniciada en enero, se presenta como una "bendición" para facilitar la llegada de inversiones y cumplir objetivos geopolíticos en la región, especialmente en el sector energético, ante la inestabilidad en Medio Oriente.