Agustín, residente de Almagro, relata cómo, tras estar lleno de deudas, realizó una oración de fe pidiendo a Dios encontrar dinero para cubrirlas. Sin embargo, al principio, todo le empezó a salir mal, lo que lo llevó a dudar.
En medio de su desesperación, Agustín recibió un giro inesperado: encontró dinero en una tarjeta que le permitió saldar sus deudas y vivir por un tiempo. Entendió que Dios estaba poniendo a prueba su fe y que, a pesar de las dificultades iniciales, su oración fue respondida.