La mayoría de los jóvenes turcos, que representan casi la mitad de la población del país, desean emigrar debido a la falta de futuro, el desempleo y las restricciones a la libertad de expresión bajo el gobierno de Erdogan.
El arte y la música enfrentan censura, con conciertos cancelados y artistas enjuiciados. La situación económica, con una inflación oficial superior al 30%, agrava la precariedad laboral. La posibilidad de ingreso a la Unión Europea se muestra cada vez más lejana.
Las protestas por el cierre de universidades y la represión de la comunidad LGBTIQ+ evidencian el autoritarismo del régimen. Si bien algunos jóvenes como Metin, vendedor ambulante, se declaran patriotas y buscan oportunidades en Turquía, la mayoría considera la emigración como única salida.
Un estudio revela que el 64% de los jóvenes turcos se plantea emigrar, principalmente a Europa, ante la incertidumbre económica y la falta de libertades.