En Turquía, uno de cada dos habitantes tiene menos de 30 años y la mayoría desea emigrar debido al gobierno autoritario de Erdogan, que restringe las libertades civiles y las oportunidades económicas.
Los jóvenes turcos reclaman la recuperación de su libertad de expresión y enfrentan un panorama laboral cada vez más desalentador. La economía del país tampoco muestra signos de mejora, lo que agrava la situación.
Existe el riesgo de que Turquía pierda a toda una generación si no se abordan estas problemáticas, afectando el futuro del país.