Los choferes varados en Mendoza por el temporal de nieve enfrentan temperaturas extremas, llegando a dos grados bajo cero. La falta de calefacción en las cabinas de los camiones detenidos obliga a encender los motores de forma intermitente, dificultando el descanso y aumentando el consumo de combustible.
La situación se agrava por la larga espera, que ya supera los diez días para algunos, generando un desgaste físico y emocional considerable. La comida caliente se vuelve un elemento crucial para mantener las calorías y el ánimo en condiciones tan adversas.