Unos 600 camiones de Bolivia y otras nacionalidades se encuentran varados en Mendoza, a la espera de la habilitación de la ruta 7, cerrada por el temporal de nieve. Los choferes llevan diez días detenidos, con provisiones que empiezan a escasear y la incertidumbre sobre cuándo podrán continuar su viaje.
La principal preocupación es la duración de la espera, estimada hasta agosto, lo que genera un gran desgaste físico y económico para los transportistas. Algunos buscan rutas alternativas como el Paso de Pinos de Achado, pero las distancias y el estado de las mismas complican la opción.