La situación en alta montaña en la cordillera de Mendoza se mantiene crítica, afectando directamente la economía y el tránsito de cargas en el Mercosur. Los camioneros son los más perjudicados, con algunos de ellos esperando la apertura del paso desde hace seis días en la provincia, enfrentando bajas temperaturas.
La reapertura del paso se especula para los primeros días de agosto, pero la incertidumbre persiste. La falta de transitabilidad no solo impacta en la logística y el comercio, sino también en la vida de los choferes, quienes ven sus recorridos interrumpidos y sus tiempos de espera extendidos.