Se informó sobre una drástica caída en el consumo de carne vacuna en Argentina, alcanzando la cifra más baja en los últimos 30 años. En el primer semestre del año, el consumo disminuyó más del 11%.
Esta situación contrasta con los logros deportivos del país en finales mundiales, generando una aparente desconexión entre el éxito en el fútbol y la realidad económica de la población. Se plantea la ironía de que, a pesar de la menor ingesta de carne, Argentina ha tenido un desempeño destacado en finales mundiales en las últimas décadas.