El consumo de carne vacuna en Argentina ha alcanzado su nivel más bajo en 30 años, con una caída del 11,5% en el último semestre. Los argentinos consumen ahora 4,2% menos carne per cápita que hace un año.
Ante esta situación, el consumo de pollo y cerdo ha aumentado. Los precios de estos productos se han mantenido estables desde principios de año, a diferencia de la carne vacuna, que ha experimentado fluctuaciones.
Los carniceros señalan que la gente busca alternativas más económicas ante la suba de precios de la carne vacuna. El pollo y el cerdo se presentan como opciones más accesibles, con ofertas y precios que permiten a las familias mantener el consumo de proteínas.