El alto precio de la carne vacuna ha llevado a una caída histórica en su consumo, alcanzando los niveles más bajos de los últimos 30 años. Ante esta situación, los consumidores buscan alternativas más económicas como el pollo y el cerdo.
En las carnicerías, se observa una tendencia a la compra de cortes más económicos y a la reducción del consumo de carne roja. Las milanesas de carne y pollo, así como la carne picada, se presentan como opciones más accesibles. Algunas personas optan por comprar cortes de cerdo, como costillitas, que rinden más y son más económicos para preparaciones como guisos.
Los consumidores comparan precios y buscan ofertas, priorizando el pollo y el cerdo. Incluso para preparaciones como guisos, se recurre a cortes de cerdo o a carnes más magras para que rindan mejor. El asado, antes un plato frecuente de fin de semana, ahora se consume con menor asiduidad o se organiza en reuniones grupales para compartir costos ("hacer la vaquita"). Cortes como el bife de chorizo o el chorizo directamente se han vuelto inaccesibles para muchos.
Como alternativa a la carne vacuna, el pechito de cerdo se destaca por ser económico y rendidor, siendo aceptado en el hogar. La carne picada también se utiliza para preparar pan de carne o pastel de papa. El pescado, como el file de merluza, también se presenta como una opción, con precios que rondan los 11.500 pesos el kilo, o dos kilos por 20.000 pesos.