El consumo de carne vacuna en Argentina ha experimentado la peor caída semestral en 30 años, registrando un descenso del 11,5% en el primer semestre. Según datos de la cámara sectorial, el consumo por persona en los últimos 12 meses fue de 47 kilos, lo que representa una caída de aproximadamente 4 kilos en comparación con el año anterior.
La principal causa de esta disminución es la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores y el incremento de los precios de la carne vacuna, que en algunos cortes superaron la inflación en un 50% en los últimos 12 meses. En contraste, cortes más económicos como el pollo han tenido aumentos de precios menores (30%), lo que podría explicar un posible incremento en su consumo.
Se debate si esta tendencia es una cuestión coyuntural o si se ha vuelto sistemática en la última década, rememorando declaraciones de Cristina Kirchner sobre el consumo de cerdo. Los expertos coinciden en que la caída se debe principalmente a una cuestión de precio y poder adquisitivo, más que a un cambio cultural profundo hacia dietas sin carne.