Se explica la importancia de controlar la temperatura de la crema inglesa, manteniéndola entre 82 y 85 grados para evitar que se corte.
Se detalla el movimiento en "ocho" ("banero-banet") para asegurar una cocción pareja y evitar que la yema se coagule o la leche se separe.
Se advierte que si la crema se corta, no tiene solución, aunque se podría intentar "trucharla" con maicena, pero lo ideal es que salga perfecta.