Se analiza el arbitraje en el Mundial, destacando la ausencia de polémicas y el avance de la tecnología VAR.
Héctor opina que, si bien puede haber jugadas de interpretación, el partido de ayer no tuvo controversias significativas. Menciona una posible amarilla para un jugador español y una imprudencia que podría haber sido tiro libre, pero minimiza su impacto en el resultado.
Señala que las sanciones disciplinarias buscaron ser justas, aunque a veces se dejaban pasar infracciones leves al principio. Finalmente, se refiere a una tarjeta amarilla a un jugador argentino por desaprobación y una infracción no ocurrida, argumentando que fue para mantener el orden.