Se aborda la dura desmalvinización que sufrieron los excombatientes tras la guerra, con un número de suicidios superior a los fallecidos en combate.
Se mencionan los problemas de adicciones y otras dificultades que enfrentan los veteranos de guerra en la actualidad, describiéndolos como "coches picados y repintados" que ocultan dolencias subyacentes.
Se reitera la importancia de la campaña de "malvinizar" a nivel mundial, lograda gracias a la visibilidad obtenida en el contexto del Mundial.