El Museo de los Veteranos de Malvinas en Quilmes se presenta como un espacio fundamental para la memoria y la educación sobre la causa de las islas. El director, Héctor Nazaralet, destaca el trabajo realizado por los propios veteranos para recopilar información, objetos y testimonios de la guerra.
Se exhiben elementos significativos como cartas, recortes de diarios y objetos personales de los combatientes, incluyendo un trabajo sobre "Los Rostros de Malvinas" que recorrió el país y llegó hasta el Papa Francisco. La historia de una virgencita robada por los ingleses y recuperada es un emotivo ejemplo de la perseverancia en la causa.
Una línea de tiempo detallada abarca desde 1494 hasta la actualidad, explicando los tratados y reclamos históricos sobre las islas. Se busca que esta información sea parte de la currícula escolar para que las nuevas generaciones comprendan la importancia de la soberanía argentina sobre Malvinas.
Se hace hincapié en la importancia de la educación y la diplomacia para la recuperación de las islas, desmitificando la idea de que la guerra es la única solución. Se comparte la experiencia de los veteranos sobre el impacto devastador de la guerra en la salud mental, buscando concientizar sobre sus horrores.