El problema de las vacas de la mafia en Calabria deja a su paso un paisaje de granjas y campos abandonados, reflejo de la huida de los habitantes ante la falta de seguridad y las amenazas del crimen organizado.
A pesar de los esfuerzos por controlar el ganado y la intervención de unidades especiales, el problema persiste debido a la inacción administrativa y la impunidad, generando un ciclo de miedo y renuncia.