La empresaria Fabiana relata con temor los ataques sufridos en su puesto del Mercado Central, incluyendo balazos y piedrazos, como parte de una estrategia para despojarla de su inversión de 1.700.000 dólares. Denuncia que estas acciones son llevadas a cabo por "patotas" que responderían a la dirigencia del mercado, incluyendo al presidente Migueles y a una banda conocida como "la banda de Lalo".
A pesar de las amenazas, que incluso incluyeron fotos de la casa de su hija, Fabiana se mantiene firme en su denuncia, defendiendo su trabajo y a sus 42 empleados. La situación es presentada como un claro ejemplo de la violencia y la corrupción que, según la denunciante, imperan en el Mercado Central, contradiciendo las promesas de cambio del gobierno de Javier Milei.