La diáspora tibetana se prepara para el interreño tras la muerte del Dalai Lama, buscando proteger su legado ante la influencia de China.
El Dalai Lama decretó que la fundación Kaiden From Untrust tendrá la autoridad exclusiva para identificar a su reencarnación, la cual podría nacer en un país libre y ser mujer.
Estados Unidos ha aprobado leyes que sancionan cualquier interferencia de China en la sucesión, declarándola ilegal.
China, por su parte, utiliza su poder económico para influir en países budistas vecinos y presionar a gobiernos extranjeros, buscando imponer su autoridad sobre los asuntos tibetanos.