Existe una disputa territorial en el Mar de China Meridional, donde China reclama derechos históricos sobre aguas que, según tratados internacionales modernos y un fallo de 2016 de la Corte Internacional de Justicia en La Haya, pertenecen a Filipinas y otros países.
El Reino Unido, junto a potencias occidentales como Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, Alemania e Italia, ha reafirmado su apoyo a los tratados modernos y la división de aguas internacionalmente reconocida. Esto se da en un contexto de tensiones crecientes en Asia, sumado a los conflictos de China con Taiwán.