Se observa un cambio estructural en el mapa político de América Latina, con un acercamiento de países como Brasil y Chile hacia los BRICS y China. Este fenómeno se explica por la dependencia económica de estas naciones, cuyas exportaciones se dirigen en gran medida al mercado asiático.
A diferencia de gobiernos anteriores, los actuales líderes de Brasil y Chile muestran un posicionamiento más distante de Estados Unidos, en parte debido a la necesidad de mantener lazos comerciales con China. Si bien Estados Unidos busca consolidar su influencia en la región, a través de figuras como Milei, la realidad económica de estos países limita un giro drástico en sus políticas exteriores.
Argentina, con una menor dependencia de China y Estados Unidos en sus exportaciones, tiene un margen de maniobra diferente. Sin embargo, el principal desafío de la región radica en cómo posicionarse ante el creciente conflicto entre China y Estados Unidos, un escenario geopolítico complejo que definirá las futuras relaciones internacionales.