Estados Unidos anunció una agresiva campaña internacional para desmantelar la Corte Penal Internacional (CPI), a la que considera una amenaza intolerable para su soberanía. El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a la CPI de arrogarse autoridad para procesar y encarcelar a militares y funcionarios estadounidenses.
Rubio afirmó que la CPI libra una "guerra contra nuestro país" utilizando estatutos y el derecho internacional. La medida busca presionar a las naciones aliadas para que abandonen el organismo de justicia internacional.