Se debate sobre la problemática de las banderas en los estadios durante el mundial y otros eventos deportivos.
Se plantea que las banderas, a diferencia de la ropa, ocupan un gran espacio y pueden obstruir la visión de otros espectadores o pantallas publicitarias.
Se relata una experiencia personal donde levantaban banderas impidiendo ver el partido, generando incomodidad y la idea de pedir que las bajaran, aunque se evitó la confrontación directa.