Se postula la idea de que el Mundial está "amañado" y se menciona una supuesta conspiración del "mundo israelí" en favor de Argentina y Messi.
Esta teoría conspirativa sugiere que los resultados y el desarrollo del torneo estarían predeterminados, generando desconfianza en la integridad del campeonato.
La percepción de que el torneo no es justo se intensifica con estas afirmaciones, que apuntan a influencias externas y a un supuesto favoritismo hacia la selección argentina y su figura estrella.