Se subraya la importancia de rutinar el ejercicio físico, tanto de fuerza como aeróbico, asignando días y horas específicas para asegurar su cumplimiento.
Se explica que el cerebro tiende a evitar el gasto de energía, por lo que imponerle órdenes a través de rutinas es fundamental para lograr resultados.
Se diferencia el ejercicio de fuerza (donde no se puede sostener el máximo esfuerzo por más de un minuto) del ejercicio aeróbico.