A pesar de que Francia se considera una economía rica, ubicándose en el séptimo puesto mundial por PIB nominal, la percepción de riqueza entre sus habitantes está dividida. El reciente informe del Observatorio de Desigualdades revela que solo el 7.5% de la población, es decir, 4.8 millones de personas, se considera rica, con ingresos superiores a los 4.800 euros mensuales netos para una persona sola.
Los ingresos necesarios para ser considerado rico varían significativamente según la estructura familiar y la ubicación geográfica. Mientras que una persona sola necesita al menos 4.200 euros mensuales, una pareja sin hijos requiere el doble, y una familia con dos adolescentes necesitaría un 65% más. Vivir en París, con un costo de vida más elevado, eleva considerablemente estas cifras en comparación con las zonas rurales.
El estudio detalla que el 87% de las personas consideradas ricas son directivos superiores o jefes de empresa, ingenieros, abogados o médicos especialistas. Además, el 10% mejor pagado son hombres, y el 73% de los ricos tienen más de 45 años, sugiriendo que la acumulación de riqueza requiere tiempo. La subjetividad sobre la riqueza también es un factor importante, con opiniones divididas sobre qué define realmente ser rico.