Se advirtió que Argentina, a pesar de poseer vastos recursos naturales y potencial para ser una potencia, está siendo llevada a una "tierra arrasada" por el gobierno actual. Se denuncia que los recursos se están extrayendo mediante simples declaraciones juradas de las empresas, sin control estatal ni social.
Se proyecta una transición de una pobreza circunstancial a una pobreza estructural, lo que dificultará enormemente la recuperación del país. Se hace un llamado al próximo gobierno a definir un programa claro y a no quedarse en "grises", sino a plantear acciones concretas para revertir la situación.